Vitoria, Bilbao y Puente Vizcaya

En el anterior post os conté nuestro viaje hasta Vitoria y nuestra gran experiencia comiendo en el restaurante Mesón del Cerrato, si aún no lo has visto te insto a que pares de leer este post y que vayas a disfrutarlo. A qué esperas!!! 😉

Hoy, después de dos semanas de parón preparándoos cositas que iréis viendo estas próximas semanas, os vengo a contar nuestros tres primeros destinos en el Norte de España: Vitoria, Bilbao y el Puente Vizcaya (Portugalete) nos esperaban.

Nuestra primera parada fue Vitoria (capital de Euskadi) y comenzamos por visitar su zona antigua, lo que se conoce como Vitoria Neoclásica. Con el café en mente y algo de sueño aún, comenzamos el día en la Plaza de España y la Plaza de la Virgen Blanca, con el monumento conmemorativo de la Batalla de Vitoria observándonos mientras disfrutábamos de un café en sus terrazas. En esta misma plaza se encuentra una escultura vegetal colocada en 2012 como símbolo de la Capital Europea Verde y que es la palabra Vitoria-Gasteiz en una estructura de metal recubierta de césped, algo muy original y donde todos los turistas nos sacábamos fotos desesperadamente jajaja. Mientras que nos tomábamos el café en plena plaza disfrutamos de los coches clásicos que había allí para nuestra sorpresa, aunque no solemos consumir TV supimos que era una producción de una serie de TVE.

Ya con nuestra dosis de cafeína mañanera continuamos callejeando por Vitoria. Nos dirigimos al ensanche en el que queríamos ver el Parque de la Florida, que se encuentra justo al lado del Parlamento Vasco, dos edificios muy emblemáticos de la ciudad y realmente bonitos.

Luego de unos largos paseos por todo el casco antiguo, ver su catedral y pasear por sus grandes jardines decidimos ver la gran secuoya de Vitoria (junto a Urkide) y aunque está muerta la han conservado por ser un símbolo de la ciudad. Es impresionante su envergadura pero nos decepciono que la ciudad acabara mantándola.

Después de una mañana ajetreada, y con el poco tiempo que teníamos y tantas cosas que queríamos ver, decidimos comer algo rápido, pedir unos cafés “take away” y regresar al coche dirección Bilbao.

Comenzamos viendo su casco viejo, calles estrechas llenas de comercios y pequeños bares y tabernas típicas. Entre sus calles nos encontramos con la Catedral y la Plaza de Santiago, una construcción realmente bien conservada y muy bonita en medio del encanto de la zona antigua de Bilbao. Inmersos en el encanto de Bilbao nos encontramos con la conocida como Siete Calles (Somera, Artecalle, Tendería, Balosticalle, Carnicería Vieja, Barrenkale y Barrenkale Barrena) en donde sus fachadas y esquinas marcan la diferencia de un Bilbao antiguo y uno moderno combinando diferentes estilos arquitectónicos.

Tenemos que ser sinceros, ya habíamos estado en Bilbao hace muchos años, en uno de esos típicos viajes familiares, y nos llevamos una gran sorpresa al observar como ha mejorado la ciudad. Ha pasado de ser una ciudad industrial y algo oscura a estar muy bien conservada, rehabilitada y con mucha vida. Toda una sorpresa para nuestros ojos.

Continuando nuestro paseo por la ciudad y sus calles nos dirigen a la Ribera del río Ibaizabal, vemos el puente de la Ribera y continuamos por Bilbao la Vieja para terminar en lo que es el punto turístico más importante de la ciudad.

Nos quedaba por ver el Guggenheim, una gran construcción de titanio y cristal finalizado en 1997 y construida por el arquitecto estadounidense Frank Gehry. Si tenemos que definir este lugar sólo con una palabra diríamos GIGANTE. Sin más, es tan grande, tanto por fuera como por dentro, que no te dan los ojos para observar toda su grandeza. La combinación de formas, ángulos, con los diferentes materiales y con el sol reflejando en sus paredes nos dejó boca abiertos. Unos paseos, unas fotos y algunos vídeos y dimos por terminado Bilbao.

Antes de finalizar el día quisimos ver el Puente Colgante, Puente Vizcaya, el cual es Patrimonio Mundial, patrimonio de la UNESCO. El puente colgante es una construcción que define la revolución industrial de España y sobre todo del País Vasco. Fue finalizado en 1893 y es el primer puente colgante transbordador construido en el mundo, medio de transporte pionero que a día de hoy sigue operativo. Es una estructura de hierro de 61 metros de altura y 160 metros de longitud. Tiene una pasarela a unos 45 metros de altura por la cual los peatones pueden cruzar la ría de Bilbao. Para el transporte de vehículos, y también de pasajeros, se utiliza una barquilla que se desplaza a través de carriles del travesaño horizontal del puente.

No, no nos atrevimos a cruzar el puente ni en la barquilla y mucho menos lo de la pasarela a 45 metros de altura. Sólo de pensarlo nos sigue dando vértigo así que nos quedamos a ras de tierra y disfrutamos de esta estructura. Pero si os soy sincera en el momento que estoy escribiendo estas líneas me “arrepiento” un poco de no haberme atrevido y haberlo cruzado por su pasarela a 45 metros de altura y poder observar esas vistas.

En este punto dimos por terminado el día, habíamos visto dos de las ciudades más importantes del País Vasco, el Guggenheim y el Puente colgante, un buen resumen y una buena ruta llena de lugares preciosos y diferentes a los que seguramente volveremos para visitar más a fondo.

Muchos kilómetros nos esperaban en el resto de nuestro viaje, así que en los siguientes post iréis viajando con nosotros 😉

Aquí os dejo el vídeo con nuestra experiencia, espero que os guste.

Larga vida y VitaPerse

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