COMER UN COCIDO: UN GRAN PLACER PARA LOS SENTIDOS

Antes de que finalizara Febrero, y que los días se hicieran más largos, algo más cálidos y menos sombríos, decidimos ir a comer nuestro cocido favorito (sin contar el de nuestra madre 😉 ) ,  a uno de nuestros restaurantes preferidos para ello.

El Restaurante La Molinera se encuentra en Lalín (zona centro de Galicia) en pleno centro y enfrente a la plaza de abastos. A parte de la multitud de platos que podéis degustar en cualquier estación del año, desde la cocina de autor, pasando por la degustación de platos elaborados estilo nueva cocina que tanto se lleva ahora (con una elaboración exquisita y cuidada con un producto inmejorable), y finalizando por el típico Cocido Gallego (no puedes salir de este restaurante sin haberlo probado)

Antes de pasar al comedor procuramos tomarnos una tapa en su barra y que mejor ocasión que coincidir con el VI Concurso de Tapas “Bocadiños do cocido de Lalín” para degustar una de las obras maestras que el chef Diego Lopez nos puede preparar. Un “bocadiño de cocido” que en un sólo bocado podías degustar en todo su esplendor. No es fácil intentar describir el sabor de esta tapa que venía acompañada de su caldo Gallego.
Si es que no podía ser más impactante la presentación, con esa especie de tosta-filloa tan tan fina con su mini-cocido y encima de la “cunca” con su caldo…IM-PRE-SIONANTE

Como ya teníamos hambre decidimos pasar al comedor y ponernos manos a la obra…porque sí cuando uno va a comer un cocido Gallego, pero los de verdad, sabe que se va a enfrentar a mínimo 2 horas de comida en las cuales van a ir pasando por delante multitud de sabores y colores. Pero no sólo la comida es importante, los caldos y el pan tienen que acompañar y ser de la misma calidad que la comida que vas a servir. Muy importante también es una buena vajilla, y que mejor que la cerámica de Sargadelos. Aquí tampoco fallan en el Restaurante La Molinera.

Y llegó el momento en el que empiezan a desfilar bandejas y platos y el chef nos despieza y lamina las carnes como un experto ninja. Cachucha, lacon, tocino, pezuña, morro, oreja, pancena, costilla, umbelo, ternera, gallina, chorizos cebolleros, chorizos, garbanzos, patatas y grelos. Un sin fin de comida para cuatro personas.

Pero aquí no acaba la cosa, después de repetir varias veces de cada parte del cerdo, la ternera y la gallina, repetir de garbanzos, patatas y grelos, pues no nos queda otra que dejar un hueco para el postre.

Que mejor postre que un queso cremoso de Arzua con su menbrillo (todo de casa), unas rosquillas, algo de leche frita y como no las imprescindibles filloas con su chorrito de miel gallega. No se puede pedir más!!!

Bueno si, sí se puede. Un digestivo es lo que necesitamos para ir digiriendo todo esto y para ello nos estaba esperando la queimada, la cual llevaba una hora ardiendo para que esté en su punto de azúcar y aguardiente.

En definitiva un fin de semana en el cual no se nos pasó por la cabeza cenar ni casi comer al día siguiente…aunque si os soy sincera, de toda la comida que sobró, que no fue poca, siempre te la puedes llevar ya que son tan amables de preparártela en unos tapers muy chulos que te soluciona la comida del lunes 😉

Espero que si queréis degustar un gran cocido Gallego y os encontráis por Galicia no podéis pasar de largo y tenéis una parada obligada en Lalín y en el Restaurante La Molinera, el mejor Cocido sin contar el de mi madre 😉

 

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